María Luisa Salto Segovia, a quien su familia llamaba Mara o Marita, nació el 8 de diciembre de 1955 en Cipolletti. Estudiaba Medicina en la Universidad Nacional de Córdoba y militaba en la Juventud Universitaria Peronista (JUP) y en Montoneros. Tenía apenas 20 años cuando fue secuestrada y desaparecida durante la última dictadura cívico-militar.

Su hermana la vio por última vez el 27 de julio de 1976, cuando ambas viajaban en colectivo por la ciudad de Córdoba. María Luisa descendió y nunca más volvieron a saber de ella.
A través de testimonios de sobrevivientes, su familia pudo reconstruir parte de lo sucedido: el 28 de julio de ese año fue llevada al centro clandestino de detención La Perla, donde permaneció secuestrada hasta fines de agosto.
Cincuenta años después, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) logró identificar sus restos a partir de los trabajos de recuperación realizados en la zona de Loma del Torito, en Córdoba, donde se produjeron enterramientos clandestinos.
Este viernes 23 de octubre, en una conferencia conjunta con el Juzgado Federal N.º 3 de Córdoba, se darán a conocer los detalles del proceso y las identidades de otras siete personas identificadas en el mismo trabajo.
La identificación de María Luisa representa un paso fundamental para su familia, que después de cinco décadas de incertidumbre podrá conocer el destino final de sus restos y avanzar hacia una despedida largamente postergada.
Cada identificación permite reconstruir una historia que el terrorismo de Estado intentó borrar. También devuelve respuestas a las familias que durante décadas buscaron a sus seres queridos y reafirma el valor del trabajo científico, judicial y de memoria para conocer la verdad sobre los crímenes de la dictadura.
María Luisa, Mara, Marita: tu historia sigue presente.
